Ventilación mecánica de doble flujo

lemara-clock 10/04/26

Hay algo que se nota antes de poder explicarlo: entras a casa y el ambiente no es el mismo de siempre. Huele fresco, no hay sensación de pesadez después de cocinar y las ventanas están despejadas por las mañanas.

Eso no es casualidad ni suerte. Es lo que ocurre cuando el aire de una vivienda se renueva de forma continua, controlada y eficiente.

El problema es que la mayoría de los hogares no tienen eso. Los edificios modernos están diseñados para ser estancos y aíslan bien del frío y del calor exterior, pero esa misma hermeticidad atrapa dentro el aire viciado.

Sabemos que una vivienda bien ventilada no es solo más sana: es más cómoda, más eficiente energéticamente y más fácil de mantener. Y sabemos también que cada vivienda es distinta, por lo que ninguna instalación es igual a la anterior.

Qué es la ventilación de doble flujo y por qué marca la diferencia

No toda la ventilación funciona igual. Entender qué hace el doble flujo y qué no hace una ventilación convencional ayuda a valorar por qué merece la pena:

Recuperación de calor: La unidad central extrae el aire interior viciado y, al mismo tiempo, introduce aire fresco del exterior. Antes de que el aire saliente abandone el sistema, cede entre el 75 % y el 95 % de su energía térmica al aire entrante. Renuevas el aire sin tirar por la ventana la calefacción ni el aire acondicionado.

Flujo equilibrado y controlado: A diferencia de los extractores puntuales, el doble flujo trabaja con caudales compensados: extrae exactamente lo que introduce. No hay sobrepresiones, ni corrientes incontroladas, ni puertas que cierren solas por diferencia de presión.

Filtración del aire exterior: El aire que entra desde fuera pasa por filtros que retienen polvo, polen, partículas finas y otros contaminantes. Especialmente relevante en zonas urbanas o para personas con alergias respiratorias.

Funcionamiento silencioso y continuo: El sistema trabaja las 24 horas a baja velocidad, sin que lo notes. No hay que acordarse de encender ni apagar nada. La calidad del aire se mantiene constante sin intervención.

Diferencias entre ventilación de simple flujo y doble flujo

Antes de decidir qué sistema necesitas, conviene entender qué separa a estos dos tipos de ventilación mecánica controlada (VMC), porque el nombre puede llevar a confusión.

La ventilación de simple flujo solo mecaniza la extracción: un ventilador aspira el aire viciado de cocinas y baños, mientras que el aire fresco entra de forma natural a través de rejillas o aireadores instalados en las ventanas de salones y dormitorios. Es un sistema más económico de instalar, pero presenta varias limitaciones:

  • El aire nuevo entra sin filtrar y a la temperatura exterior, lo que genera desequilibrios térmicos evidentes en invierno y en verano.
  • Las rejillas de admisión perforan la carpintería de las ventanas, comprometiendo la estanqueidad y el aislamiento acústico que precisamente esas ventanas debían garantizar.
  • No existe recuperación de calor: toda la energía invertida en climatizar el aire interior se pierde al expulsarlo.

La ventilación de doble flujo mecaniza tanto la extracción como la impulsión. El aire entra y sale a través de la unidad central, que incorpora un intercambiador de calor donde ambos flujos se cruzan sin mezclarse. El resultado es que el aire nuevo llega filtrado y a una temperatura cercana a la del interior, sin necesidad de abrir huecos en las ventanas.

En términos de eficiencia energética, la diferencia es decisiva. Un sistema de doble flujo con intercambiador de alto rendimiento puede recuperar más del 90 % de la energía térmica del aire extraído, cumpliendo las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE) y acercándose a los estándares de construcción pasiva Passivhaus, donde este tipo de ventilación es un requisito obligatorio.

Ventilación natural y extractores puntuales: lo que no pueden hacer

Es habitual pensar que con abrir las ventanas unos minutos al día o con tener un extractor en el baño ya es suficiente. En muchos casos lo ha sido durante años. Pero las viviendas actuales, cada vez más aisladas y herméticas, exigen algo más.

Ventilar abriendo ventanas en invierno supone expulsar al exterior todo el calor que has pagado para acumular, y en verano ocurre lo contrario. Es un intercambio de aire completamente descontrolado: a veces demasiado, a veces insuficiente, siempre dependiente de que alguien se acuerde.

Los extractores del baño o la cocina solo actúan en momentos puntuales y generan desequilibrios de presión que obligan al aire a colarse por rendijas y juntas, sin ningún tipo de filtrado.

El resultado en ambos casos es el mismo: la calidad del aire interior queda a merced de lo que pase fuera, del comportamiento de los ocupantes y de la casualidad. Un sistema de doble flujo elimina esa dependencia. Trabaja solo, de forma constante, y hace exactamente lo que tiene que hacer sin que tengas que pensar en ello.

Así instala Lemara la ventilación mecánica de doble flujo

Llevamos más de 20 años instalando sistemas de ventilación en todo tipo de viviendas y sabemos que el resultado final depende tanto del equipo elegido como de cómo se diseña e instala el sistema. Por eso trabajamos siempre con un proceso ordenado:

Estudio previo de la vivienda: Antes de proponer ningún equipo, analizamos la superficie, la distribución, el uso habitual y las características constructivas del inmueble. El objetivo es dimensionar el sistema correctamente, evitando tanto el exceso como la falta.

Diseño de la red de conductos: Trazamos el recorrido de impulsión y extracción para garantizar que el aire llegue y salga de forma equilibrada en todas las estancias. Un mal diseño de conductos arruina cualquier equipo, por bueno que sea.

Instalación discreta y ordenada: La unidad central se ubica en un punto técnico (falso techo, armario especializado o cuarto de instalaciones) y los conductos se integran en la obra de forma que el impacto visual sea mínimo. Dejamos la vivienda recogida al terminar.

Puesta en marcha, equilibrado y formación: Arrancamos el sistema, ajustamos los caudales estancia por estancia y te explicamos cómo sacarle el máximo partido: velocidades según temporada, mantenimiento de filtros y cualquier duda que tengas sobre el funcionamiento.

Gestionamos cada fase del trabajo con nuestro propio equipo técnico, sin subcontratas, para que el resultado sea exactamente el que te hemos prometido.

Qué ganas con una ventilación de doble flujo bien instalada

Una ventilación deficiente tiene un coste real, aunque no siempre sea visible de inmediato. Estos son los beneficios concretos que se notan desde el primer día:

Calidad de vida diaria: El aire renovado de forma constante reduce la fatiga, mejora el descanso nocturno y hace que el ambiente de casa sea notablemente más agradable. No es un lujo, es una condición básica de confort.

Salud respiratoria: La acumulación de CO₂, alérgenos, esporas y compuestos orgánicos volátiles en espacios poco ventilados tiene efectos directos sobre la salud, especialmente en niños, personas mayores y quienes sufren alergias o asma.

Eficiencia energética: La recuperación de calor reduce la demanda de climatización de forma significativa. A medio plazo, el ahorro en factura contribuye a amortizar la inversión inicial.

Protección de la vivienda y sus acabados: Un ambiente con la humedad relativa controlada preserva mejor los materiales, los muebles y los acabados. Menos deterioro, menos mantenimiento correctivo.

Valor del inmueble: Los sistemas de ventilación mecánica con recuperación de calor son cada vez más valorados en tasaciones y procesos de compraventa, y forman parte de los requisitos de eficiencia energética de las normativas más recientes.

¿Llevas tiempo notando que el aire de casa no termina de estar bien y no sabes por dónde empezar? Pide tu diagnóstico gratuito sin compromiso. Un técnico de Lemara visita tu vivienda, evalúa tu situación real y te propone la solución más adecuada con un presupuesto cerrado y sin sorpresas.

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Preguntas frecuentes sobre ventilación mecánica doble flujo

¿Cuánto cuesta instalar ventilación doble flujo en una vivienda?

El precio de la ventilación doble flujo depende del tamaño de la vivienda, el número de estancias a conectar y el modelo de recuperador. Para una vivienda de entre 70 y 100 m², el rango orientativo suele situarse entre 3.000 y 6.000 euros con instalación completa incluida. Lemara siempre trabaja con presupuesto cerrado tras la visita técnica, sin costes añadidos ni sorpresas al finalizar la obra.

¿Se puede instalar en un piso que ya está construido y sin reforma prevista?

Sí, aunque el proceso varía según las características del inmueble. En viviendas sin obra en curso se trabaja con conductos de menor diámetro y recorridos adaptados a la distribución existente. El impacto es mayor que en obra nueva, pero perfectamente asumible en la mayoría de los casos. En la visita previa estudiamos las opciones concretas antes de proponer nada.

¿Qué mantenimiento necesita el sistema una vez instalado?

El mantenimiento es mínimo. Consiste principalmente en revisar y sustituir los filtros de la unidad central una o dos veces al año, según la zona y el uso. El resto del sistema no requiere intervenciones frecuentes si ha sido bien dimensionado desde el inicio. Lemara ofrece contrato de mantenimiento anual para quien prefiera no ocuparse de ello.

¿El doble flujo funciona también en verano o solo tiene sentido en invierno?

El sistema es igual de útil en verano. En época de calor, el intercambiador recupera el frío del aire interior climatizado y lo transfiere al aire que entra desde fuera, reduciendo el impacto sobre el aire acondicionado. Además, la renovación constante de aire mejora el confort térmico percibido independientemente de la temperatura exterior.

¿Qué diferencia hay entre un recuperador de calor sensible y uno entálpico?

El recuperador sensible solo transfiere temperatura entre los flujos de aire. El entálpico, además de temperatura, intercambia humedad, lo que permite controlar mejor la humedad relativa interior. En climas mediterráneos como el de Valencia, donde la humedad ambiental es alta durante buena parte del año, un recuperador entálpico suele ofrecer mejores resultados de confort.

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