¿Cómo rehabilitar una estructura de hormigón?

Las estructuras de hormigón soportan el peso de todos los elementos de un edificio. Normalmente, se fabrican con un hormigón específico (hormigón estructural u hormigón armado) que tiene en su interior un esqueleto de hierro o unas barras de acero, lo que garantiza su resistencia y durabilidad.

Sin embargo, las estructuras de hormigón también son susceptibles a sufrir incidencias que hacen necesaria su intervención, más o menos profunda, para recuperar su aspecto o para reponer su capacidad mecánica. Cuando la intervención consiste en la rehabilitación de las estructuras de hormigón, el objetivo es solventar problemas de corrosión o provocados por un aumento de las cargas en la misma; cuando la estructura se refuerza, el objetivo es corregir el uso de materiales poco adecuados, problemas de ejecución y deterioros provocados por el paso de los años.

Patologías frecuentes en las estructuras de hormigón 

Aunque puede considerarse un material prácticamente eterno, las estructuras de hormigón presentan algunos problemas comunes. De hecho, alrededor del 25% de la inversión total realizada en construcción se destina a la rehabilitación y mantenimiento de estas estructuras de hormigón. Los problemas más comunes que aparecen en este material son: 

Corrosión de las armaduras 

Es la causa más común del deterioro y la rehabilitación de estructuras de hormigón. La corrosión provoca un tipo de oxidación que se manifiesta en forma de manchas marrones/rojizas sobre el elemento estructural afectado. Esta corrosión origina tensiones que, a la larga, provocan fisuras y afectan al recubrimiento de hormigón.

Acción de agentes químicos 

Otra de las patologías habituales que hace necesaria la rehabilitación de estructuras de hormigón es la acción de agentes químicos como sulfatos, o la reacción entre una solución agresora y los componentes del cemento. Algunos de estos productos provocan la rotura superficial del hormigón  y pueden llegar a destruirlo.

Fisuras 

La rotura de las estructuras de hormigón puede ser consecuencia de la corrosión y de la acción de agentes químicos agresivos, pero también de procesos de retracción mientras la estructura está asentándose. En todos los casos, las fisuras deben ser tratadas como una parte fundamental de la rehabilitación de las estructuras de hormigón. 

¿Cómo se reparan las fisuras del hormigón? 

La aparición de fisuras es un síntoma del comportamiento inadecuado de una estructura de hormigón. El problema de las fisuras es que, una vez aparecen, se convierten en una vía preferente de gran permeabilidad que permite la penetración de sustancias agresivas hacia el interior del hormigón, algo que puede acelerar problemas de degradación.

Antes de realizar la reparación de las fisuras de una estructura de hormigón es necesario evaluar su naturaleza y su estabilidad a lo largo del tiempo, considerándose fisuras «muertas» aquellas cuya anchura permanece constante y fisuras «vivas» aquellas en las que va variando. 

La rehabilitación también dependerá de la anchura y profundidad de las grietas. Por regla general, en las rehabilitaciones de las estructuras de hormigón únicamente se sellan las fisuras en las que no son previsibles más movimientos en el futuro.

Normativa  sobre la reparación de estructuras de hormigón

La Norma UNE-EN 1504, elaborada por el Comité Técnico CEN/TC 104 Hormigón: Prestación, producción, puesta en obra y criterios de conformidad, engloba 10 documentos que abordan la reparación y protección de las estructuras de hormigón definiendo, de manera precisa, cuáles son los productos y sistemas más utilizados con este fin.  Además, en su epígrafe tres (UNE EN-1504:3) esta norma europea hace referencia al tipo de morteros utilizados para la reparación y rehabilitación de estructuras de hormigón, para restituir y/o sustituir hormigón defectuoso y para proteger la armadura.

Dentro de los morteros usados destacan los morteros de proyección, vertido o inyección aplicados de manera manual. También se contempla el  uso de mortero tixotrópico, un producto compuesto por cementos especiales, áridos de granulometría seleccionada y modificados con polímeros, fibras, humo de sílice y otros aditivos que permiten la reparación de hormigón estructurales de forma rápida sin necesidad de utilizar encofrados. Los morteros fluidos, por su parte, mejoran la puesta en obra por su elevada fluidez facilitando el relleno de encofrados y el paso a través de las armaduras, minimizando el vibrado. 

Por último, la norma UNE EN 1504-2 observa  tres métodos de protección superficial de las estructuras de hormigón: 

Impregnación hidrófoba

Suele realizarse con silanos y siloxanos, y permite conseguir una superficie repelente al agua. La superficie queda revestida, pero los poros y capilares de su interior no están rellenos, por lo que su aspecto apenas se ve modificado.

Impregnación

Normalmente se realiza usando polímeros orgánicos. El objetivo de esta técnica es reducir la porosidad superficial y reforzar la superficie. Los poros y capilares quedarán parcial o completamente rellenos gracias a una fina película en la superficie del hormigón. 

Revestimiento

Este revestimiento puede realizarse con  polímeros orgánicos solos o combinados con cemento hidráulico. El resultado es una capa protectora y continua en la superficie de hormigón, de espesor bajo (entre 0.1 y 5,0 mm.).

Rehabilitación de estructuras de hormigón armado con Lemara 

La reparación del hormigón armado es fundamental para el buen mantenimiento de un inmueble. Para una buena rehabilitación de las estructuras de hormigón es necesario seguir estos pasos: 

  • Eliminar antiguos recubrimientos y líquidos de curado y desencofrado utilizando un martillo neumático.
  • Eliminar la lechada superficial y las partes sueltas mediante un cepillado con cepillo rotativo.
  • Eliminar el hormigón dañado y exponer la armadura para su tratamiento cuando sea necesario.
  • Eliminar el óxido de las armaduras expuestas hasta que éste quede brillante.
  • Limpiar la superficie en general: de agua, polvo y partículas sueltas.

Los métodos que utilizamos en Lemara para rehabilitar estructuras de hormigón son: 

  • Escarificado: el método ideal para tratar superficies en horizontal (mediante un equipo mecánico)
  • Flame blasting: se realiza con un soplete de oxiacetileno y se utiliza en superficies contaminadas con grasas o aceites
  • Granallado centrífugo: se aplica cuando hay que tratar grandes superficies en horizontal (mediante equipo mecánico)
  • Chorreado: se utiliza para retirar el óxido de las armaduras o la suciedad incrustada. Puede ser con aire y partículas, con agua y partículas, o sólo con agua a presión.
  • Limpieza: se realiza para retirar el polvo antes de la aplicación del recubrimientos por impregnación, impregnación hidrófoba o por revestimiento recubrimiento, tanto rígido como flexible. 

Una vez preparado el soporte, se debe realizar la reparación del mismo, hasta dejarlo en el estado original. Para ello, pueden utilizarse diferentes materiales, siendo los más habituales hormigón, gunitado, mortero modificado con polímeros proyectado (SPCC) o manual (PCC) y mortero de resinas reactivas (PC). 

El más utilizado por su facilidad de aplicación y sus grandes prestaciones es el mortero modificado con polímeros de aplicación manual que reduce la absorción de agua del material, frena la penetración y de contaminantes, reduce la capacidad de carbonatación y oxidación de la estructura y aumenta su resistencia física y química. 
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