La obra de este mes consiste la reparación las viguetas de un forjado de un edificio que se encontraba abandonado y lo iban a transformar en un comercio. El paso del tiempo sin ningún tipo de mantenimiento y la estructura expuesta a la intemperie hizo que las viguetas que soporta el peso del propio forjado se deterioraran.
La oxidación de la armadura había reventado el hormigón, reduciendo de esta manera la sección y, por tanto, haciéndole perder parte de la capacidad portante con la que habían sido diseñadas.

Los trabajos han consistido en:
- Eliminación de hormigón dañado
- Limpieza y protección de armaduras
- Recrecido de la sección
ELIMINACIÓN DE HORMIGÓN DAÑADO
El primer paso consiste en eliminar todo el hormigón que se encuentra suelto y degradado para realizar un buen saneo, llegando hasta las armaduras que se encuentran afectadas por la corrosión. En este caso, se ha realizado con una hidrolimpiadora de 400 bares de presión. De esta manera no se transmite vibraciones a la estructura que puedan producir daños.

LIMPIEZA Y PROTECCIÓN DE LAS ARMADURAS
Dado que el óxido estaba extendido de forma generalizada por toda la armadura a lo largo de las viguetas, se ha utilizado la misma hidrolimpiadora de alta presión con la que se eliminaron los elementos sueltos del hormigón.
Una vez limpia de óxido y enseguida que se haya secado la armadura, se aplica el pasivador que protege la armadura mediante una brocha, recubriendo toda esta.

RECRECIDO DE LA SECCIÓN
Se procede a restituir todo aquel hormigón que ha sido retirado mediante mortero estructural y devolverle la sección original. En este caso ha sido fundamental la elección de este material, ya que debe tener unas características similares al hormigón con el que se ejecutó las viguetas para tener un comportamiento adecuado.

Ahora que te hemos contado de nuestra obra de septiembre y sobre cómo funcionamos en Lemara, no dudes en contactar con nosotros si quieres saber más.